jueves, 11 de julio de 2013

Descubren en Perú un enterramiento intacto del siglo IX junto a su tesoro

(Difusión)
Tras más de una década de trabajo en la ciudad peruana de Huarmey, Áncash, un equipo conformado por arqueólogos polacos y peruanos ha logrado encontrar en perfecto estado de conservación, una cámara funeraria de la cultura Wari, dentro de un gran mausoleo imperial.
El hallazgo se encuentra en el llamado Castillo de Huarmey, a un kilómetro del distrito del mismo nombre. Los trabajos de investigación y excavación se iniciaron en este emplazamiento en septiembre de 2012 y continúan vigentes.
El sensacional hallazgo está compuesto por una tumba imperial Wari, calificado así tanto por el ritual de entierro, típicamente serrano, como por el ajuar encontrado a su alrededor, que incluye más de 1,200 objetos de plata, oro y sus aleaciones, plomo, posiblemente bronce, hueso, madera esculpida, textiles, cerámica y mate, entre otros.
La cámara contenía, asimismo, 63 cuerpos de los cuales 57 eran personajes de la nobleza, probablemente damas de la corte real pertenecientes a la élite imperial Wari, y seis cuerpos que no tenían fardos, posiblemente víctimas de un sacrificio ritual.
Se trata del hallazgo arqueológico más importante desde el Señor de Sipán y, por lo tanto, uno de los más importantes del último siglo. El descubrimiento complementa de manera muy oportuna el mapa de atractivos arqueológicos que se encuentran a poca distancia del norte de Lima, con muy fácil acceso desde la carretera Panamericana (4 horas).
Gracias a sus características monumentales, y a su ubicación en medio de un bello paisaje en las afueras de la ciudad, el Castillo de Huarmey se perfila como el principal potencial atractivo arqueológico y turístico de esta parte de la costa peruana.

Fuente: http://los32rumbos.com/pages/noticia.asp?Id=599

jueves, 13 de junio de 2013

La cara ‘humana’ apareció hace un millón de años

Hace al menos un millón de años, “un señor X” se paseó por este planeta con una cara similar a la suya. A la de usted, que está leyendo estas líneas. La cara moderna, esa con un perfil plano en el que sobresale la nariz, apareció hace al menos un millón de años en algún lugar entre el este de África y el sur de Europa, según sugieren nuevos datos recién publicados por científicos de España y EEUU.
La clave de la afirmación está en un hueso del centro de la cara desenterrado en 1994 en el yacimiento de la Gran Dolina de Atapuerca, en Burgos. El hueso, un maxilar, perteneció a un chaval que vivió hace unos 900.000 años en la zona.
Según el equipo de Atapuerca, el chico, de unos 11 años, fue asesinado durante un ataque de una tribu rival. Lo mataron, cortaron su carne con una piedra afilada y se lo zamparon. En la cultura de los de su especie, los Homo antecessor, el canibalismo era la forma de decir “tú y los tuyos no sois bienvenidos en este territorio”.
Si aquel suceso hubiera ocurrido hoy, la fotografía en la prensa del chico asesinado y devorado nos conmovería. Su cara era “suficientemente moderna como para pasar prácticamente desapercibida en un tren lleno de gente”, según el antropólogo Timothy Bromage, de la Universidad de Nueva York.
Bromage, junto a un amplio equipo que incluye a los tres codirectores de los yacimientos de Atapuerca y a la paleoantropóloga María Martinón-Torres, ha comparado el maxilar del chico asesinado en la Gran Dolina con el maxilar de otro célebre chaval fósil, el niño de Nariokotome, un Homo ergaster de unos nueve años que vivió hace 1,5 millones de años en lo que hoy es el lago Turkana, en Kenia.
Una goma de borrar hueso
Los autores recuerdan que el moderno rostro humano se diferencia del de los primeros miembros del género Homo en que nuestro perfil es relativamente plano. Técnicamente, los científicos lo denominan perfil ortognato, del griego orthos (recto) y gnathos (mandíbula): un perfil plano en el que sobresale una nariz. En cambio, los primeros Homo y nuestros primos los chimpancés son prognatos, con la mandíbula y el maxilar salientes hasta el punto de formar una especie de hocico.
“Hemos estudiado la dinámica del crecimiento facial. Un hueso no es estático. Hay unas células que depositan hueso y otras que destruyen hueso”, explica José María Bermúdez de Castro, codirector de Atapuerca. “En el cráneo de un niño actual casi todo es deposición ósea, porque está creciendo a un ritmo brutal, pero hay una excepción en la zona de debajo de la nariz, donde hay resorción ósea [eliminación de hueso]”, explica el paleoantropólogo. Al microscopio, es sencillo distinguir si un hueso fósil crecía o decrecía. “Hemos visto que, como sucede en los Homo sapiens, los Homo antecessor presentan esta resorción ósea debajo de la nariz”, añade el investigador.
Sin embargo, esta goma de borrar hueso que cincela el perfil humano por debajo de la nariz está ausente en el niño de Nariokotome, 600.000 años más antiguo. En su caso, el hueso crece hasta formar una especie de hocico, según sugiere Bermúdez de Castro. “Su patrón de crecimiento facial es similar al de los primeros miembros del género Homo y al de los Australopithecus”, afirman los autores en su estudio, recién publicado en la revista PLoS ONE.
“El señor X”
“Hace por lo menos un millón de años apareció el señor X, como le llamamos nosotros, con una cara moderna, que estaría asociada a una mayor capacidad craneal, de más de 1.000 centímetros cúbicos, y a un desarrollo dental moderno”, hipotetiza Bermúdez de Castro. Todos esos rasgos están presentes en el Homo antecessor, una especie de momento sólo identificada en Atapuerca.
Ese “señor X” es, a juicio del paleoantropólogo, “el origen de la humanidad moderna”. ¿Y quién fue ese señor X? “Todavía no lo sabemos, porque hablamos de una época muy oscura, hace un millón de años, con pocos restos fósiles”, admite.
En su opinión, ese señor X con cara moderna pudo surgir a partir de los africanos Homo ergaster o incluso de los Homo georgicus, que vivieron en la actual Georgia hace 1,8 millones de años. “De momento, los fósiles de Homo antecessor hallados en la Gran Dolina de Atapuerca son lo más parecido que conocemos a ese señor X”, asegura Bermúdez de Castro.
“Los procesos de crecimiento facial por sí solos no crean una anatomía facial que podamos considerar moderna”, matiza Timothy Bromage. Su equipo, de hecho, ya identificó este crecimiento facial característico de los humanos modernos en una especie de homínidos que vivió hace entre 2,5 millones y un millón de años: los Paranthropus. Pero estos homínidos primitivos no contaban con un segundo factor importante para presentar una cara moderna: un cerebro de gran tamaño. Su capacidad craneal se reducía a 500 centímetros cúbicos, la mitad que la de los Homo antecessor.
Un cerebro de gran tamaño
“Ahora sabemos que cuanto mayor sea el cerebro, más se retraen las mandíbulas por debajo de los lóbulos frontales del cerebro. Esto significa que la región de la frente es mucho más visible en los Homo antecessor que en los Paranthropus o incluso en los Homo ergaster”, señala Bromage.
“Como mínimo, podemos decir que los mecanismos de crecimiento facial y el incremento del tamaño del cerebro en los Homo antecessor están integrados para crear en esta fecha temprana una cara humana más moderna que cualquiera que hayamos visto antes en cualquier otra especie fósil”, añade.

Fuente: http://terraeantiqvae.com/profiles/blogs/la-cara-humana-aparecio-hace-un-millon-de-anos?utm_source=feedburner&utm_medium=email&utm_campaign=Feed%3A+TerraeAntiqvaeRevistaDeArqueologaEHistoria+%28Terrae+Antiqvae%29&utm_content=Yahoo%21+Mail#.UbkOCFl76mQ

martes, 4 de junio de 2013

Hallan evidencias de presencia humana en América del Sur hace 22.000 años

Hallan evidencias de presencia humana en América del Sur hace 22.000 años
El hombre vivió en América del Sur miles de años antes de lo que se pensaba, revela un polémico estudio. Científicos franceses afirman que las herramientas de piedra descubiertas en una cueva brasileña pueden tener 22.000 años de antigüedad.
El equipo de Christelle Lahaye, de la Universidad de Michel de Montaigne de Francia, realizó una excavación en un refugio rocoso en el noreste de Brasil y encontró 113 herramientas de piedra. Usando una técnica especial, los científicos estimaron que la última exposición de algunas piedras a la luz solar fue hace unos 22.000 años.
Los descubrimientos muestran evidencias de presencia humana mucho antes de la llegada de los indios clovis hace 13.000 años, considerados históricamente por algunos arqueólogos los primeros pobladores americanos. Desde los años 80 hay evidencias que el hombre llegó América del Sur hace al menos 15.000 años.
Para algunos científicos el descubrimiento es objeto de debate. "Las cuevas brasileñas son difíciles de interpretar", señala el doctor John McNabb, de la Universidad de Southampton. Las piedras que caen se pueden romper, haciendo que se vean como herramientas hechas por el hombre. Por esa razón, McNabb llama a la evidencia presentada "indicativa, pero no probada".
La versión de caídas de piedra es poco probable, insiste por su parte Christelle Lahaye. Las herramientas están hechas de un material que no está presente en el sitio: "Vienen desde al menos 15 kilómetros de distancia", señala Lahaye. Su grupo está estudiando las herramientas de sitios cercanos, las cuales presentan señales de haber sido utilizadas para cortar madera y hueso.

Fuente: http://actualidad.rt.com/ciencias/view/93113-presencia-humana-america-sur-22-miles-anos

lunes, 20 de mayo de 2013

El "Homo floresiensis" es posible que fuera un "Homo erectus" afectado por el "enanismo insular"

Un 'Hobbit' que vivía en una remota isla de Indonesia, hace miles de años, pudo haber evolucionado a partir de la primera especie humana que caminaba completamente en posición vertical, de acuerdo con una nueva investigación.
Dicho individuo tenía un cerebro más pequeño que una naranja, con una capacidad de 426 centímetros cúbicos -alrededor de un tercio del de un humano moderno- y dentro de un cráneo del tamaño de un pomelo.
Apodado el 'Hobbit', basándose en las pequeñas criaturas del libro "El señor de los anillos", no creció más grande que un niño de tres años de edad de hoy en día, y habría pesado cerca de 25 kilos.
Vivieron con elefantes enanos y dragones de Komodo en la isla de Flores, al este de Bali, a medio camino entre Asia y Australia.
Esta especie humana diminuta, ahora conocida científicamente como Homo floresiensis, alcanzó los titulares periodísticos hace casi una década, cuando sus huesos fueron desenterrados en una cueva de la isla mencionada.
El estudio, publicado en Proceedings of the Royal Society B, también señala un nuevo modelo evolutivo, en el que se sugiere que el Homo floresiensis fue una versión enana del Homo erectus. Esta especie fue la primera del género Homo en caminar sobre dos piernas y evolucionó hace casi dos millones de años en África. Los investigadores creen que llegó a la isla de Flores desde la cercana isla de Java.
Los registros arqueológicos muestran que se propagaron a través de Asia, sobre un área que va desde Turquía hasta China. Eran un poco más grandes y más poderosos que nosotros (los Homo sapiens), pero sus cerebros no eran tan complejos.
El cerebro del "Hobbit" es el más pequeño de cualquier miembro del género Homo, pequeño incluso hasta para un chimpancé.
Pero a pesar de los lagartos gigantes y de las cigüeñas que habitaban en la isla, no había caníbales, lo cual puede haber significado que las diminutas criaturas no necesitaron de un gran cerebro para sobrevivir. Al contrario, el Homo floresiensis pudo haber experimentado una 'reorganización neurológica', donde las funciones cerebrales se mantuvieron en gran medida, a pesar del cambio total de su tamaño, dijo el Dr. Kaifu.
Los escasos recursos alimenticios en una pequeña isla se tornaron severos, y un cuerpo hambriento de calorías se volvió más pasivo. En el continente asiático, los estegodontes a veces se hicieron más grandes que los elefantes africanos, pero en la isla de Flores eran sólo un poco mayores que los búfalos de agua de hoy en día.
Con 354 kilómetros de largo, la isla de Flores nunca estuvo conectada por puentes de tierra a Asia o Australia. Incluso, en los momentos de bajos niveles marinos, saltando por encima habría implicado cruzar hasta 24 kilométros de agua, posiblemente en botes o en balsas primitivas.
Antes de que los humanos modernos comenzaran a transportar animales como monos, cerdos y perros, a la isla, hace aproximadamente 4.000 años, los únicos mamíferos terrestres que llegaron fueron los estegodontes, es decir, los extintos antepasados del elefante y los roedores; el primero, nadando, y el segundo, agarrado a restos flotantes.
El Homo erectus vivió en la cercana isla de Java hace al menos 1,5 millones de años, por lo que de alguna manera cruzó el mar hacia la isla de Flores. En ella los arqueólogos hallaron un esqueleto casi completo de una mujer Homo floresiensis que vivió en la isla hace 18.000 años. Incluía la parte superior de un cráneo, la mandíbula, la pelvis y un conjunto de huesos de las piernas.
También desenterraron puntas de piedra tallada entre los restos de un estegodonte que podría pesar unos 400 kg. Las puntas probablemente servían como punta de lanzas, lo que indica que estos primeros antepasados diminutos eran a la vez sofisticados fabricantes de herramientas y cazadores experimentados de caza mayor.
A pesar de sus reducidos cerebros, estos pequeños individuos, tenían aparentemente una compleja tecnología. Los restos de fuego, los huesos carbonizados y las miles de herramientas de piedra encontradas, deben haber sido obra suya.
Los investigadores estiman que los pequeños individuos vivieron en Flores desde hace aproximadamente 95.000 años hasta hace al menos 13.000 años.

lunes, 22 de abril de 2013

Biólogos alemanes han aprendido a descifrar el ADN de momias egipcias y han demostrado que su genoma puede ser leído con las actuales tecnologías de secuenciación

Las momias egipcias revelan sus secretos genéticos
Hasta hace poco se consideraba que la avanzada técnica de secuenciación del ADN en la reconstrucción genética es posible solo para las momias que se han conservado en condiciones de congelación y no para las de climas cálidos.
El estudio de los científicos está publicado en la revista 'Journal of Applied Genetics'. Los investigadores, dirigidos por Carsten Pusch, genetista de la Universidad de Tübingen, Alemania, descodificaron el ADN de cinco momias del Museo de la Universidad de Tübingen y, como un control adicional, dos esqueletos de Bolivia. Las momias pertenecían a personas que vivían en épocas relativamente recientes (el Antiguo Egipto, desde 806 a. C. a 124 d. C.).
Los científicos han sido capaces de encontrar en los fragmentos del ADN descodificados secuenciación de la malaria y la toxoplasmosis, así como secuencias de ácidos nucleicos de pino y abeto, plantas que se utilizaron para embalsamar los cuerpos.
Recientemente los biólogos han leído los genomas de varias muestras de pueblos de la antigüedad conservadas en frío, incluidas las de un paleoesquimal llamado Saqqaq (hallado en Groenlandia) de hace 4.000; las del hombre Denisovsky, un homínido hallado en Siberia; y las de Ötzi, o el hombre de Hielo, una momia de 5.300 años de antigüedad.
Muchos científicos todavía dudan de que el ADN de las momias que se mantuvieron en la condiciones cálidas de Egipto esté lo suficientemente bien conservado para sacar de ellos el genoma completo.

Fuente: http://actualidad.rt.com/ciencias/view/91945-momias-adn-descodifican-egipto

miércoles, 17 de abril de 2013

"Australopithecus sediba" es un "mosaico" en el que se mezclan rasgos de humanos y simios

Australophitecus sediba: ¿El eslabón perdido?
Un equipo internacional de investigadores de quince países diferentes publican este jueves en Science seis estudios, junto a una introducción del paleontólogo Lee R. Berger (izquierda) del Instituto de Estudios Evolutivos de la Universidad de Witwaterstrand de Johanesburgo y director del proyecto, sobre Australopithecus sediba, el homínido de hace dos millones de años y del que se dispone de la mejor colección de restos fósiles de esta etapa tan temprana de la humanidad. Los resultados, espectaculares, revelan una "extraña criatura" en la que se mezclan rasgos humanos con otros más propios de los simios.
Para Berger, este conjunto de fósiles permite "una penetración sin precedentes en la anatomía y la posición filogenética de uno de los primeros antepasados del hombre".
Los estudios muestran que Australopithecus sediba es un "mosaico" en el que se mezclan rasgos de humanos y simios. La pelvis, por ejemplo, junto con las manos y los dientes, son claramente humanas, mientras que los pies se asemejan a los de los chimpancés. Los investigadores aún no están seguros del momento en que esta especie entró a formar parte de la "familia" de los humanos, pero los seis estudios no dejan lugar a dudas de que los fósiles surafricanos de Malapa marcan un hito importante de nuestra evolución.
Los seis estudios son el resultado de más de cuatro años de trabajo e investigación sobre la anatomía de este homínido. Los trabajos se han basado en los esqueletos de los dos ejemplares de referencia de la especie (holotipos), llamados MH1 y MH2, (un macho y una hembra) así como en la tibia aislada de un tercer ejemplar adulto, MH4. Los fósiles fueron descubiertos en el yacimiento de Malapa, cerca de Johanesburgo, en 2008 y fue el propio Berger quien, en 2010, dio su nombre a la nueva especie.
Los esqueletos de Australopithecus Sediba hallados en Malapa (Sudáfrica). Izquierda: MH2, esqueleto de una hembra adulta. Derecha: MH1, el esqueleto del niño "Karabo". Fotos cortesía de Lee Berger y la Universidad de Witwatersrand.
Manos humanas
Los dos esqueletos revelan una extraña criatura, con un pequeño cerebro y una forma muy primitiva de caminar pero que, sorprendentemente, tiene la dentadura y las manos como las nuestras. Para Berger, "cuando observas a un Australopithecus sediba de la cabeza a los pies, te encuentras con un conjunto que es muy diferente de cualquier cosa que hayamos podido ver o predecir hasta ahora". En su opinión, puede tratarse de la tan buscada especie, a caballo entre humanos y simios, que dio origen al hombre.
Los diferentes artículos examinan la morfología dental de este homínido, sus extremidades superiores e inferiores, su tórax, su columna vertebral y su mecánica de desplazamiento, esto es, la forma que éste tenía de caminar. En esencia, las diferentes investigaciones nos han permitido conocer la forma en que este homínido caminaba, comía y se desplazaba por su territorio.
El propio Berger resume así las investigaciones: "El examen de un gran número de elementos completos, asociados entre sí y sin distorsionar nos ha permitido vislumbrar una especie de homínido cuya anatomía parece ser un mosaico y que presenta una serie de complejas funcionalidades que son diferentes tanto de las de otros australopitecinos como de los primeros representantes del género Homo".
Los resultados de estas investigaciones, las más detalladas que se han llevado a cabo hasta la fecha sobre nuestros antepasados remotos, cambiarán, según Berger, "nuestra interpretación del proceso evolutivo que lleva hasta el hombre, así como la interpretación que se ha dado a otros fósiles de homínidos basándose en restos peor preservados".
Joel Irish (izquierda) y sus colegas de la Universidad Moores, de Liverpool, que centraron su estudio en los dientes, hallaron que la dentadura de Australopithecus sediba es un auténtico "collage" de características primitivas y humanas. Como los humanos, en efecto, MH1 y MH2 cuentan con molares de cinco picos, o cúspides, lo que indica la relación de esta especie con otras de australopitecinos, como Australopithecus africanus.
Una forma única de caminar
El análisis de las extremidades inferiores, llevada a cabo por Jeremy DeSilva (derecha), de la Universidad de Boston, sugieren que este homínido tenía una forma realmente única de caminar, una mezcla entre la de los chimpancés y los humanos modernos. Algo que, según los investigadores, les permitía tanto caminar erguidos, como nosotros, como trepar a los árboles, a la manera de los chimpancés. 
A diferencia de otros Australophitecus, que o bien caminaban o bien trepaban, sediba era capaz de desplazarse de las dos maneras, según su conveniencia. Refuerza esta idea también el estudiio de las extremidades superiores y las manos, llevado a cabo por un equipo de científicos de las Universidades de Duke, en Carolina del Norte, y Witwatersrand, en Johanesburgo, bajo la dirección de Steve Churchill (izquierda). En efecto, excepto por las manos, que se parecen a las nuestras, las extremidades superiores de Australopithecus sediba son muy primitivas, lo que sugiere que conservaban su capacidad para trepar y colgarse de las ramas de los árboles.
En conjunto, los seis estudios colocan inequívocamente a Australopithecus sediba en la línea evolutiva de Homo, el género que incluye a los humanos modernos, aunque la especie muestra un gran número de características más primitivas y que no comparte con los humanos de la actualidad.
"Hallazgos como el de Australophitecus sediba y el yacimiento de Malapa -concluye Lee Berger- demuestran la necesidad de llevar a cabo más exploraciones sobre los fértiles terrenos del sur de Africa, tan ricos en fósiles, y son al mismo tiempo un ejemplo de la enorme promesa de las paleociencias en este continente".

Fuente: http://www.abc.es/ciencia/20130411/abci-australophitecus-sediba-eslabon-perdido-201304111530.html

martes, 2 de abril de 2013

El maíz fue parte de la dieta humana hace 5 mil años en Perú


Un equipo de investigadores, entre los que se encuentran especialistas de la Universidad Peruana Cayetano Heredia (UPCH), han concluido que durante el periodo arcaico tardío (de 3.000 a 1.800 años AC), el maíz, (Zea mays) era un componente principal de la dieta de las personas del norte chico del Perú, un área de notable florecimiento cultural en el tercer milenio AC.
Estas investigaciones, dirigidas por el Dr. Jonathan Haas del Field Museum of Natural History (Chicago, EEUU), en el que participan Luis Huamán Mesía y Cindy Vergel Rodríguez, del Laboratorio de Palinología y Paleobotánica de la UPCH, fueron publicadas el 25 de febrero en los Proceeding of the National Academy of Sciences (PNAS) de los Estados Unidos.
Durante décadas, los arqueólogos se han esforzado por comprender el surgimiento de una civilización que se desarrolló en el actual territorio peruano, durante este periodo. Una de las preguntas constantes ha sido conocer el papel que ha jugado la agricultura y en particular el maíz, en la evolución de las sociedades complejas y centralizadas.
Hasta ahora la teoría predominante ha sido que los recursos marinos primaron sobre la agricultura como motor de la economía permitiendo el desarrollo de la civilización en la región andina del antiguo Perú. Contrariamente a esto, surgen los resultados de la investigación de vanguardia, la que está proporcionando nuevas respuestas basadas en evidencias microscópicas, encontradas en más de 200 muestras de suelo, herramientas de piedra y coprolitos.
Proceso de investigación
Las investigaciones se realizaron en 13 sitios arqueológicos de los valles de Pativilca y Fortaleza al norte de Lima, donde la amplia evidencia botánica mostró la producción extensiva, el procesamiento y el consumo de maíz entre los 3000 y 1800 AC.
Los científicos identificaron varias áreas en los sitios, incluyendo viviendas, pozos de basura, cuartos ceremoniales y sitios para acampar. Un total de 212 muestras obtenidas en el curso de todas las excavaciones, fueron fechadas con radiocarbono.
Los restos macroscópicos de maíz (granos, las hojas, los tallos y las mazorcas) fueron poco frecuentes. Sin embargo, el equipo buscó más profundamente, encontrando una gran cantidad de evidencia microscópica de maíz de diversas formas. Una de las más claras evidencias fue la abundancia de polen de maíz en las muestras de suelo prehistórico.
La mayoría de las muestras de suelo analizadas provenían de pozos de basura asociados con la arquitectura residencial. Otras muestras fueron tomadas de diversos lugares, tales como suelos de habitaciones y escombros de construcción. De las 126 muestras de sedimentos analizadas (sin contar las herramientas de piedra y coprolitos), 61 contenían polen de maíz. Esto es consistente con el porcentaje de polen de maíz que se ha encontrado en otras partes del mundo donde el maíz es un cultivo importante y constituye la principal fuente de calorías en la dieta.
También se analizaron restos en las herramientas de piedra usadas para cortar, raspar, machacar y moler. Las herramientas se examinaron para determinar la evidencia de residuos de plantas, en particular granos de almidón y fitolitos (cuerpos de sílice que poseen las plantas). De las 14 herramientas de piedra analizadas, 11 tenían granos de almidón de maíz en las superficies de trabajo y dos tenían fitolitos de esta planta.
Los coprolitos (material fecal conservado) proporcionan la mejor evidencia directa de la dieta prehistórica. Fueron 62 coprolitos analizados, de procedencia humana y de diversos animales. De todos estos, 43 muestras (69%) presentaron granos de almidón, fitolitos u otros restos de maíz. Por otro lado, aquellos que fueron de procedencia humana, 23 presentaron restos de maíz, siendo la segunda planta más común, el camote. Los coprolitos también mostraron que los peces, principalmente la anchoveta, proporcionó la proteína en la dieta, pero no la fuente de caloría.
Los investigadores concluyeron que la prevalencia de maíz en contextos múltiples y en varios sitios indica que este cultivo alimenticio domesticado fue cultivado ampliamente en la región, constituyendo una parte importante de la dieta local, y no se utilizó sólo en ocasiones ceremoniales. La investigación en última instancia, confirma la importancia de la agricultura en el suministro de una sólida base económica para el surgimiento de las sociedades complejas y centralizadas, tal como ocurrió en otras partes del mundo.
Todo el trabajo botánico realizado en este proyecto se llevó a cabo en el Laboratorio de Palinologia y Paleobotánica (LPP) de la Universidad Peruana Cayetano Heredia, bajo la dirección del Prof. Biólogo Luis Huamán. El análisis de los restos microbotánicos se realizó en colaboración entre los miembros del LPP, especialmente Cindy Vergel, (egresada de la UPCH y ex tesista del LPP), David Goldstein ( National Park Service) y Karl Reinhard (Universiy of Nebraska Lincoln). El proyecto es co-dirigido por los Doctores Jonathan Haas y Winifred Creamer ( Northern Illinois University), con financiamiento de la Fundación Nacional de Ciencia de los Estados Unidos, en el marco del convenio UPCH-Field Museum of Natural History.

Fuente: http://www.ciencias.pe/25-03-13/el-ma%C3%ADz-fue-parte-de-la-dieta-humana-hace-5-mil-a%C3%B1os-en-per%C3%BA